Expondré mi punto de vista de por qué deberíamos declarar el uso de Inteligencia Artificial (IA) en nuestras fotos. Para mí, hay algo sagrado en la autenticidad en la fotografía de naturaleza. Cada imagen cuenta una historia real. Ya sea la espera, la luz, el comportamiento del ave o del animal y ese instante único en el que todo coincide. Sin embargo, con las nuevas herramientas de IA, esa línea entre lo natural y lo generado se vuelve cada vez más fina.
Por eso pienso que vale la pena decirlo, claramente, cuando una imagen ha sido intervenida o generada con IA. Sobre todo, cuando el público asume que lo que ve salió directamente de la cámara. No se trata de quitarle mérito al trabajo de nadie. Tampoco, de limitar la creatividad. Sino que, es una forma de mantener la confianza en la fotografía como documento.
Esto, por supuesto, es muy distinto a los ajustes normales que todos hacemos en Lightroom, Photoshop o Camera Raw. Ya sea, el balance de color, exposición, contraste o recorte. Incluso, eliminar una ramita que cruza el cuerpo del ave. Así como, quitar una distracción menor del fondo, entra dentro de lo razonable. Si utilizamos IA cambiando el entorno completo, reemplazando fondos, modificando la postura del ave o detalles que no estaban, ya no hablamos de una foto real. Estaríamos haciendo una reconstrucción.

Consecuencias en el uso de Inteligencia Artificial
Presento un ejemplo sencillo. Si fotografío un ave rara y hago uso de la Inteligencia Artificial solo para limpiar una ramita, no pasa nada. Ahora bien, si con esa herramienta cambio todo el fondo, pongo un cielo perfecto o un hábitat distinto, el resultado deja de representar la realidad. Eso puede confundir a otros observadores o investigadores que confían en la imagen como registro.
Reconocer el uso de Inteligencia Artificial (IA) en nuestras fotos no nos hace menos fotógrafos. Al contrario, nos hace más honestos con nuestro oficio y con el público. Al final, ser transparentes también es una forma de respeto hacia el arte. Una forma de respeto hacia quienes miran nuestras fotos y, sobre todo, hacia las especies que retratamos en su entorno real.
¿Tú qué opinas sobre este tema?


Hace una semana, durante un taller de anillaje, uno de los participantes comentó que sus fotografías eran “de una cámara sencilla”, en contraste con las imágenes logradas por quienes utilizan equipos de alto alcance. Le expresé que, precisamente, el valor de sus fotos radica en que no están alteradas: documentan con fidelidad la especie, el entorno y el momento.
Agradezco la información compartida.
Ojalá más personas adopten esa perspectiva.
La fotografía, como un arte que es, puede tener variaciones de acuerdo al mensaje que desee llevar el autor. Si es para documentar, no debe ser alterada. Sin embargo si desea llevar algún mensaje artístico con su fotografía, tiene la posibilidad de trabajarla para lograrlo. No importa si su cámara es más antigua o moderna.