Otra de nuestras aves endémicas es el Zumbadorcito de Puerto Rico (Riccordia maugaeus). También se le conoce como esmeralda puertorriqueña. Esta especie es la más pequeña de nuestras aves endémicas. Mide entre 9 a 10 cm de largo, el color es verde tornasol y la cola es bifurcada. La cabeza no tiene cresta. El macho tiene la espalda y el pecho de color verde iridiscente. Su cola en ocasiones puede observarse que irradia azul. Eso dependiendo del ángulo donde se mire y de la luz que haya en ese momento. La hembra tiene la espalda verde, pecho blancuzco y las plumas de la cola terminan en puntas blancas. Suele tener la cara negruzca con una pequeña mancha blanca localizada detrás del ojo. El pico es recto y corto. Esta especie la reseñaron por primera vez en 1801 dos naturalistas franceses.
El Zumbadorcito de Puerto Rico es un pájaro muy activo como todas las especies de zumbadores. Está distribuido por todo Puerto Rico. Suele ser muy territorial. Aunque se ha observado que en el este de Puerto Rico está siendo desplazado mayormente por el zumbador crestado. Habita en lugares boscosos, sean húmedos o secos, plantaciones de café, manglares y jardines. Se alimenta de insectos, pequeñas arañas y del néctar de algunas flores. Tales como, las lantanas, salvias, hibiscus, ave del paraíso, geranios, flores de la sábila, entre otras.

Hábitos del Zumbadorcito de Puerto Rico
Construye pequeños nidos con forma de copa. Utiliza como materia prima hojas, corteza, líquenes y otras fibras vegetales que se encuentran en la naturaleza. Cuando el nido está listo, la hembra deposita dos huevos pequeños y blancos. La incubación está a cargo solo de la hembra. Su período de anidaje ocurre mayormente desde febrero hasta mayo.
Son tan pequeños que en ocasiones pueden pasar desapercibidos por nosotros. Su estado de conservación es de preocupación menor. Sin embargo, no debemos descuidarnos, el territorio de nuestro archipiélago es muy limitado. Cualquier alteración en el mismo (por eliminación de flores o introducción de especies exóticas) puede llevar a la desaparición del Zumbadorcito. Así como también, de cualquiera de nuestras otras aves endémicas.

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